Era una tarde nublada, cosa muy corriente en Londres, cuando
él llegó a través de un portal temporal. Llevaba una ajustada camiseta negra y
unos pantalones anchos también negros, lo cual contrastaba con su pálida piel y
su rubio, casi plateado cabello. Unas marcas negras tatuaban toda su piel, y
sus ojos, lo más chocante de su aspecto, eran negros como el azabache.
Andaba calmadamente con las manos en los bolsillos sin que
nadie le viera. Los que sabemos de estos temas, sabemos que es porque tenía un
glamour y ningún mundano podía verle. Iba con un rumbo fijo, dando largos y
seguros pasos en dirección al Instituto.
Después de una buena caminata, el joven llegó finalmente al
Instituto, el cual tenía las puertas abiertas de par en par, y otro joven,
rubio también, le esperaba en la puerta.
-Gideon Lightwood-dijo el recién llegado.
-Para servirle-Gideon hizo una educada reverencia- ¿Sería
mucha descortesía preguntarle cómo se llama?
El recién llegado se pasó una mano por el cabello.
-Jonathan Morgenstern. Y por favor, me harías un favor si me
tutearas directamente.
Gideon le tendió una mano, cortésmente, la cual Jonathan
estrechó cuidadosamente.
-Nunca había oído hablar de ti-Comenta Gideon caminando
dentro del Instituto, en dirección a la biblioteca.
-No soy de por aquí. Digamos que vengo de…-el extranjero
ladea la cabeza-otro tiempo-se sonríe a sí mismo.-He recorrido un largo camino
para venir hasta aquí.
Gideon frunció el ceño.
-¿De otro tiempo? Ni que pudieras viajar en el tiempo-se rió
de su propio chiste. Sin embargo, Jonathan se quedó serio y asintió. -¿Estás…diciendo…que
vienes del…-Gideon tragó saliva y bajó la voz-…futuro?
-Así es.-Afirmó Jonathan-Del siglo XXI.
Gideon frenó en seco.
-¡¿Del siglo XXI!? ¿Y qué haces aquí, si se puede saber?
-Aprender del pasado-se encogió de hombros-No puedes vivir
el futuro sin haber entendido antes el pasado.
El otro chico se quedó con la boca abierta, sin saber qué
decir y continuó andando hasta llegar a la biblioteca, donde ambos se sentaron
en un sofá.
-¿Y qué quieres aprender exactamente del pasado, Jonathan?
Jonathan esbozó una sonrisa traviesa, para luego decir:
-Quiero ir de fiesta.
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