La cabeza de Gideon descansaba sobre el pecho desnudo de
Jonathan. El brazo de este último rodeaba el cuerpo del otro, amorosamente.
Ahora os preguntaréis como hemos llegado a esto, bueno, echemos un pequeño
vistazo al pasado…
-Mucho-comentó el otro con la voz entrecortada.
Jonathan volvió a acercarse a Gideon con una sonrisa en la
cara, y le volvió a besar apasionadamente, como si no hubiera mañana. Ambos
rebosaban calor, y sus mejillas estaban sonrojadas por el alcohol. Una vez más,
sus labios se unieron como si fuera lo único en el mundo.
Las manos del chico del futuro se movieronn lentamente en
dirección al torso del londinense, el cual jadeó entrecortadamente, con los
ojos cerrados. Los brazos de este otro paseaban por la espalda de Jonathan,
dibujando el contorno de su columna vertebral.
Los labios carnosos de Gideon bajaronn lentamente por el
cuello de su compañero, apretando en cada beso. Repentinamente, abrió los ojos
y se separó bruscamente del Morgenstern. Éste, extrañado, ladeó la cabeza y se
quedó mirándolo con cara interrogante, aún demasiado cerca como para que
pudieran calmarse.
-Será…mejor…que volvamos al…Instituto-dijo Gideon con voz
entrecortada. Jonathan asintió, y juntos, abrazos, salieron de la fiesta y andaronn
a tumbos por las calles de Londres hasta, dos horas después, llegar al
Instituto.
-Será mejor que durmamos-dijo Gideon.
-¿Podrías acompañarme a mi habitación? No sé dónde está…y no
me gustaría perderme-susurró por lo bajini su compañero, con una risita.
-Con mucho gusto-esbozó una sonrisa traviesa y acompañó a
Jonathan a su habitación. Cuando entraronn, antes de que Gideon puediera salir,
su “amigo” cerró la puerta de golpe.-¿Quieres que me quede, eh?-Jonathan
asintió con una sonrisa, y sin decir nada más, empujó a Gideon sobre la cama,
para lanzarse él encima y comenzar a besarlo apasionadamente y sin pausa.
Gideon, solo el Ángel sabe cómo, le sacó la camiseta a Jonathan entre beso y
beso, y acarició sus pectorales de manera repetida mientras Jonathan hacía lo
mismo con él.
-Gideon, Gideon…
-¿Pasa…algo?-jadeó Gideon, poniéndose encima de su
compañero.
-Solo…me gusta decir tu nombre…-murmuró lastimeramente
Jonathan.
-Jonathan…tu nombre es aún más bonito-susurró el otro cerca
de los labios del extranjero.
Sin más palabra, volvieron a besarse acarameladamente y se
sacaron los pantalones el uno al otro, quedándose solamente en ropa interior,
la cual duró poco. Jonathan dio la vuelta a Gideon y se puso encima suyo,
acariciando su cuello dulcemente.
-Relájate…-susurró cerca de su oído. De pronto los movimientos
se volvieron más rudos y veloces, así como sus respiraciones y sus jadeos. La
sala se inundó de calor, desbordaba calor más bien, por los cuatro costados. El
mundo era suyo, y ellos eran sus reyes. No hay nada más importante en el mundo
que esas dos personas, la habitación, la cama, y la pasión.
Después de un buen rato de diversión, ambos cayeron agotados
en la cama, tumbado uno encima del otro, abrazándose más amorosamente de lo que
nunca podríais llegar a creer.
Y así es como se encontraron al principio del capítulo, uno
encima del otro, abrazados, durmiendo plácidamente y con una sonrisa en los
labios, sin saber lo que el futuro les depararía por lo que habían hecho, pero
sin importarles lo más mínimo, por el momento…
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